Con una emotiva misa de exequias en la Catedral Nuestra Señora del Rosario, la comunidad diocesana de Goya dio el último adiós al padre Tomás von Schulz. Sus restos descansan en el Monasterio de las Monjas Dominicas de Lavalle.
Cientos de fieles provenientes de diversos puntos del territorio diocesano colmaron la iglesia catedral Nuestra Señora del Rosario para acompañar el velatorio y la misa exequial del querido sacerdote.
La Eucaristía fue concelebrada por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecin, junto con el obispo emérito, monseñor Ricardo Oscar Faifer, y los integrantes del clero diocesano y religioso. Las muestras de dolor, cercanía y oración inundaron las redes sociales y se hicieron presentes hacia sus sobrinos, quienes viajaron especialmente para la despedida.
En la oportunidad, provocó una profunda conmoción la semblanza redactada por la profesora Carolina Lauria, cuya familia cuidó y acompañó con dedicación el frágil estado de salud del presbítero en sus últimos tiempos, garantizando que "siempre estuviera acompañado".
HOMILÍA
Monseñor Canecin destacó el misterio pascual celebrado en cada Eucaristía y remarcó el paso a la eternidad del sacerdote.
Basándose en el libro del Apocalipsis, señaló: "Ese cielo nuevo y esa tierra nueva, donde ya no habrá llantos ni dolor ni muerte, nosotros lo creemos y contemplamos por la fe; pero el querido padre Tomás von Schulz está teniendo una experiencia novedosa. Antes él contemplaba en fe y ahora está empezando a contemplar presencialmente".
Explicó el uso de los ornamentos blancos de fiesta, asegurando que el difunto sacerdote "está estrenando la fiesta definitiva", e invitó a los presentes a ordenar la vida hacia ese objetivo: "Desde el punto de llegada el padre Tomás está allí y desde allí tenemos que mirar la historia. Desde allí tenemos que procurar valorar la historia, descubrir quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos".
"Un enfermo nunca quedaba sin ser visitado a la hora que fuera" recordó el obispo y su entrega en la otra punta de la vida al frente de la Casa del Niño.
Monseñor Canecin subrayó que la centralidad de la vida del padre Tomás fue Jesucristo y resaltó su amor a la Eucaristía, el rezo prolongado de rodillas ante el Santísimo Sacramento y su fidelidad al magisterio y al catecismo de la Iglesia.
Para finalizar, citó una estrofa del recordado padre Julián Zini: "Por eso, estoy sabiendo que no existe un final, que hay una sola vida que se hace eternidad".
RESPONSO
El responso estuvo a cargo del padre Ariel Giménez, quien recordó el acompañamiento que recibió del padre Tomás durante sus años de formación sacerdotal.
El presbítero compartió un poema de su autoría titulado Las manos de Tomás, en el que plasmó la memoria agradecida del pueblo:
"Por las calles de mi pueblo te vi la vida gastar; una moto y un Evangelio, siempre listo a visitar. En capillas y en los barrios, con paciencia de sembrador, ibas dejando en silencio las huellas del buen Pastor... Muchas crecimos despacio a la sombra de tu voz; nos enseñaste el Evangelio más con la vida que con la lección".
Finalizada la misa, el cortejo fúnebre realizó un emotivo recorrido por los lugares donde el sacerdote dejó una profunda huella pastoral: transitó por la capilla Nuestra Señora de Guadalupe —fundada por él en un barrio humilde—, la capilla San Ramón, y la comunidad de Jesús de la Buena Esperanza.
Posteriormente, la extensa caravana de vehículos se trasladó hasta el Monasterio de las Monjas Dominicas en la localidad de Lavalle, donde los restos del padre Tomás von Schulz recibieron cristiana sepultura. +























