El acto oficial tuvo lugar en la Plaza Mitre durante la mañana de este miércoles 17, con la presencia de autoridades civiles, militares, fuerzas de seguridad, instituciones educativas y vecinos de la comunidad.
Previo al inicio formal, se realizó el izamiento de la bandera nacional en el mástil del paseo público. El mismo estuvo a cargo del viceintendente contador Sebastián Mazzaro, acompañado por la presidente de la Asociación Belgraniana, profesora Marisa Laura Báez, y el segundo jefe del Batallón de Ingenieros de Monte 12, mayor Santiago Ávila.
En representación del intendente municipal, participó el viceintendente Mazzaro, junto a la titular de la Asociación Belgraniana, el 2do Jefe del Batallón de Ingenieros de Monte 12 mayor Ávila, el jefe de la Prefectura Naval Argentina, prefecto Sebastián Regondi; el director de la Unidad Penal N° 8, alcaide principal Mario Torres; el jefe de la Comisaría Primera de la Policía de la Provincia de Corrientes, comisario Matías Castillo; además de concejales, funcionarios municipales, representantes de las asociaciones Belgraniana y Sanmartiniana, docentes, alumnos y público en general.
Las banderas de ceremonia de las instituciones educativas —Escuela Normal “Mariano I. Loza”, Colegio “Santa Teresa de Jesús”, Colegio “Presbítero Manuel Alberti” e IMTEMI— presidieron el acto como emblemas de soberanía, unión e identidad nacional.
Posteriormente, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por la Banda Militar “Puerto Argentino” del Batallón de Ingenieros de Monte 12, bajo la dirección del segundo maestro de banda, suboficial mayor Ariel Callejas.
En un momento de profundo respeto, se realizó un minuto de silencio en memoria de quienes forjaron la identidad nacional y, especialmente, en homenaje al general Güemes, figura clave en la defensa de la independencia argentina.
MARIA VIRGINIA CORIA
Como parte central de la ceremonia, la vocal de la Comisión Directiva de la Asociación Belgraniana, licenciada María Virginia Coria, dirigió palabras alusivas a la fecha, destacando el legado del héroe salteño y su compromiso con la causa emancipadora.
“Hoy 17 de junio recordamos al General Martín Miguel de Güemes.
Uno de los tres pilares fundamentales de nuestra libertad, uno de nuestros Padres de la Patria. Belgrano creó la bandera y soñó la patria con ideas. San Martín la pensó en grande y cruzó los Andes para liberar medio continente. Y Güemes... Güemes la defendió. La defendió acá, en nuestro noroeste, con gauchos, con frío, con hambre, y sobre todo con el corazón. Los tres entendieron algo clave: la patria no se hace solo con discursos. Se hace con convicción, con estrategia, con coraje y con la ayuda y acompañamiento de los amigos.
Martín Miguel nació en 1785, en una familia acomodada de Salta. Pero desde joven eligió el camino difícil. A los 14 años ya peleaba contra los ingleses en Buenos Aires.
Tiene en su haber la epopeya de haber capturado un barco de guerra con una partida de caballería, algo pocas veces visto en la historia. En 1806, durante las invasiones inglesas, el buque inglés La Justina se encontraba en el Río de La Plata y azotaba con sus cañones a los criollos para acercarse al fuerte. Liniers ordenó a Güemes, al frente de un escuadrón de Húsares de Pueyrredón, que siguiera al barco desde la costa. Una bajante repentina hizo que el barco encallara a pocos metros de la costa. Martín Miguel miró a sus soldados y al ver las sonrisas de sus compañeros de guerra, tomó las riendas, taconeó a su caballo y enfiló hacia el río al grito de carga. Sus soldados lo siguieron envueltos en un grito que dejó pasmados a los tripulantes de la nave. Güemes y sus hombres llegaron hasta el buque atacándolo por todos los flancos y sucedió lo imposible: el capitán del barco inglés levantó un trapo blanco en señal de rendición.
Martín ordenó el alto el fuego y abordó la nave para hacerse cargo. Los ingleses, entonces, descubrieron que habían perdido la batalla a manos de un jovencito alto, moreno de ojos profundos que hablaba con un acento extraño.
Cuando volvió al norte entendió algo que pocos veían: el enemigo no se frenaba solo con ejércitos formales. Se frenaba conociendo la tierra, con la gente del lugar. Así formó a "Las Infernales". No eran soldados formados y de uniforme. Eran gauchos, arrieros, paisanos que conocían cada quebrada, cada río, cada atajo del lugar. Bajaban de los cerros vestidos con sus ponchos rojos, tan rápido que el enemigo decía que salían del infierno. Con ellos libró 237 combates en Salta y Jujuy y frenó 10 invasiones realistas que venían del Alto Perú. Mientras San Martín cruzaba la Cordillera, Güemes cumplía con su misión, ser el cerrojo del norte.
Pero Martín Miguel no era solo estrategia y coraje. Era un hombre de sentimientos profundos, amaba sus caballos como a sus hermanos. Tenía un caballo overo rosillo al que quería muchísimo. En una batalla, el caballo recibió un tiro y cayó. Güemes se bajó, lo abrazó y lloró como un chico. Sus oficiales le decían "Mi general, es solo un caballo". Y él contestó: "No. Es un compañero que dio todo por la patria, como yo".
Después de la Batalla de Salta en 1813, Belgrano le regaló su sable. Era el símbolo de mando. Y Güemes, hombre del monte, le devolvió el gesto prestándole su poncho en las noches heladas del campamento. Belgrano le dio el símbolo, Güemes le dio abrigo y tierra. Dos formas de cuidar la patria.
Martín Miguel fue gobernador de Salta elegido por su pueblo en 1815. Siendo gobernador, no usaba casaca ni despacho. Atendía al pueblo montado a caballo, bajo un algarrobo. Decía que "la patria se defiende de a caballo". Para él, mandar era estar al frente. Gobernaba de día y peleaba de noche. Vivía con lo justo, compartía el mate y el peligro con sus hombres.
Güemes no era de escribir partes de guerra aburridos. Después de una victoria mandaba mensajes cortos y gauchos. Una vez escribió: "Señor Gobernador: Ayer le dimos una paliza al enemigo. Perdimos poco y ganamos mucho. Su servidor, Güemes". Con eso alcanzaba para que todo Salta se enterara y se alegrará.
Murió muy joven, a los 36 años, el 17 de junio de 1821, emboscado en la Quebrada de la Horqueta. Murió tras días de agonía, sin uniforme, como vivió: rodeado de su gente, defendiendo su tierra y ordenando a sus gauchos no aceptar trato alguno que favoreciera al enemigo. Mostrando una vez más, que la independencia no era una declamación de salón sino una defensa concreta del territorio y de los pobres de la campaña. Es el único general argentino caído en combate en la lucha por la independencia.
Hoy nuestra Argentina se viste con ponchos rojos de los gauchos de Güemes, para honrar el legado del General Martín Miguel de Güemes y sus gauchos patriotas que defendieron la independencia con coraje, organización y sentido de pertenencia.
Sin Güemes, no hay cruce. Sin San Martín, no hay Chile ni Perú. Y sin Belgrano, no hay bandera que los una.
Desde la Asociación Belgraniana, honramos a este Padre de la Patria. Porque la patria se construye con ideas como las de Belgrano, con estrategia como la de San Martín, y con coraje gaucho como el de Güemes. Que su ejemplo nos enseñe que amar la Argentina es cuidarla desde donde estemos, con lo que tengamos, sin esperar nada a cambio”.
El acto concluyó con un repertorio musical especialmente preparado para la ocasión por la Banda “Puerto Argentino”, que coronó una jornada de remembranza histórica y reafirmación de los valores patrios.
























