A través de un mensaje de audio, monseñor Adolfo Ramón Canecin compartió un saludo de fin de año y una reflexión espiritual de cara al inicio de un nuevo tiempo. Subrayó que para que ese tiempo nuevo sea verdaderamente un año nuevo es necesaria una actitud renovada: un corazón nuevo.
Mediante un audio mensaje difundido por prensa del obispado, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecin, saludó a la feligresía diocesana con motivo de la finalización del año 2025, dirigiéndose especialmente a presbíteros, consagrados, laicos y, de manera particular, a los jóvenes.
Desde su tierra natal formoseña –donde se tomará unos días de descanso junto a sus familiares -, el obispo diocesano invitó a la comunidad a mirar el año que termina con sinceridad y esperanza, recordando que, aun con errores y fragilidades, Dios “en su fidelidad” regala siempre un tiempo nuevo, inédito y lleno de oportunidades.
Monseñor Adolfo Canecin subrayó que para que ese tiempo nuevo sea verdaderamente un año nuevo es necesaria una actitud renovada: un corazón nuevo, pensamientos y acciones nuevas, un compromiso con el cuidado de la vida, la creación y la relación con Dios.
“Cuando Dios y el hombre se ponen de acuerdo ocurren maravillas”, expresó, deseando finalmente a todos un fecundo y bendecido Año Nuevo. -



















