Por Maximiliano Dacuy
Así como se apresa al que delinque cuando se lo identifica, el infierno inflacionario precisa de un sujeto, de un sujeto inflacionario, para que sobre él caiga la fuerza pública. La casta se salva, tiene fueros; hay otro que no, pero cuyo costo de mantenimiento desequilibra las cuentas públicas. La Libertad halló este sujeto que delinque inflacionariamente, este chivo expiatorio, al que debería oponerse todo “argentino de bien”: el empleado público. Festeja el Vocero miles de despidos, como si de la peste se tratase, en este show de la desidia pública.