Por César López – Técnico Superior en Turismo. El pueblo de Itatí, Corrientes, surgió en el año 1615, por acción del franciscano Fray Luis de Bolaños, recordado con orgullo, mediante una escultura levantada en la plaza central que lleva su nombre. Bolaños, instituyó el primer oratorio en el llamado Tabacué y la comunidad aborigen recibió la denominación “De la Pura y Limpia Concepción”.
La zona estaba en manos del cacique Yaguarón, quién recibía a los europeos que arribaban en las costas del alto Paraná, conocidas, en ese entonces, como Santa Ana. Al igual que la primitiva ermita de veneración, el asentamiento fundacional tuvo un movimiento constante, debido a los continuos ataques de los aborígenes rebeldes que rechazaban el culto de la religión cristiana. En este andar, buscando establecer la capilla, la imagen de la virgen que llevaban consigo fue sustraída en varias oportunidades, por las tribus combativas y revolucionarias.
En una de las tantas desapariciones, la descubrieron en el Río Paraná, sobre una piedra resplandeciente que terminó siendo el signo más cabal y cautivante de su conversión. Sobre esta roca firme fue encarnándose la historia de una ciudad que hoy es CAPITAL DE LA FE y sigue brillando como aquella estampa milagrosa con el nombre guaraní ITATI: “ITA” = PIEDRA, “TI” = BLANCA, apócope de morotî.
La Inmaculada Concepción de María, la ITATI, otorgó identidad, asilo y protección a innumerables generaciones que permanecen abrazando el misterio consagrado por los indígenas y posteriormente sembrado durante cuatro siglos. El 16 de julio del año 1900, la virgen fue coronada en el atrio del santuario de la Cruz de los Milagros en Corrientes capital y desde ese día, miles de creyentes se encaminan hacia LA CAPITAL DE LA FE por tierra o por agua. Además de la devoción a María, la insignia de la ciudad, es el templo; un monumento sagrado que con su elevada cúpula se luce en lo alto y alumbra como una estrella el recorrido de los peregrinos, hasta reposar en la presencia de la madre de Dios.
Nuestros antepasados guaraníes, después de estar tanto tiempo mirando al cielo en búsqueda de la tierra sin mal, al amparo de los astros, finalmente encontraron la transfiguración total de sus almas en una imagen radiante inmaculada. Ella es nuestra Reina y Señora, madre protectora de las civilizaciones del litoral argentino.
BASÍLICA NUESTRA SEÑORA DE ITATI
El santuario comenzó a construirse en el año 1938, proyectado por el sacerdote Benito Anzolín junto al arquitecto Felipe Bergamini y el ingeniero Pedro Azzano. Tardó un poco más de diez años en edificarse y en 16 de julio de 1950, en el cincuentenario de la coronación de la virgen, se habilitó definitivamente.
En el corazón de la ciudad, muy cerquita del rio, se sitúa esta iglesia inmensa, de estilo principalmente neoclásico, con un frontón en la fachada principal y cuatro columnas en la entrada como si fuera el Partenón. Atrás, la cúpula, clara manifestación del renacimiento italiano; solemne y pomposo se despunta el clásico tambor y en su cúspide remata la efigie de la Patrona de Corrientes. Cuenta con una capacidad para 9.000 fieles y su altura llega hasta los 88 metros, siendo una de las más altas de Sudamérica.

EL MURAL DE ULISES TOSI EN EL CAMARIN DE LA BASÍLICA
En el camarín íntimo se puede apreciar la imagen giratoria de la virgen, custodiada por un altar de mármol y un mural gigantesco del año 1947, obra del italiano Ulises Tosi. Allí se encuentran pintados al óleo, ángeles en un cielo de nubes, tocando instrumentos musicales y debajo un grupo de indígenas artistas contemplando el concierto glorioso, celebrándolo con cítaras, flautas y percusión.





















