Desde niño, el "Chopin" de Curuzú Cuatiá deslumbró por su talento en la ejecución del piano que lo llevó a rodearse de los artistas más grandes de nuestra música. En los '60, se inició en el grupo “Los Estudiantes” de Rodolfo Regunaga y terminó siendo un referente histórico del sonido moderno del chamamé. Hoy, a los 80 años, se despidió un ángel de la “Sucursal del Cielo”.
Roberto Ramón Romero, pianista, acordeonista y compositor nacido en Curuzú Cuatiá —la "Sucursal del Cielo", ciudad que lo nombró Ciudadano Ilustre y cuna de grandes talentos chamameceros— el 11 de mayo de 1945, es un prodigio del chamamé que se inició en el piano de la mano de su madre profesora. Falleció hoy en Chaco tras una enfermedad que lo aquejaba.
Desde fines de los 50 actuó en bailes con grupos como “Los Seven Boys”, “La Petit Jazz” y “Los Caballeros del Tango”. En 1963 formó la orquesta “Los Estudiantes”, con músicos emblemáticos como Asdrúbal “Kutú” Regúnaga y Rodolfo Regúnaga.

En los 70 se unió por 15 años al conjunto de Pocho Roch como acordeonista, viajando desde Curuzú Cuatiá para shows y grabaciones. A fines de los 80 dirigió musicalmente el grupo de Teresa Parodi por 2 años, con giras por Europa y EE.UU., junto a Orlando Gutiérrez y otros correntinos.
Luego colaboró 10 años con Mario Bofill como acordeonista, pianista y arreglador, con giras regionales y 5 discos. Sesionista prolífico, participó en más de 700 grabaciones con artistas como Antonio Tarragó Ros, Ricardo “Tito” Gómez y Grupo Reencuentro.Entre sus melodías más famosas al piano destaca su interpretación exquisita en la introducción de "De Pandorga y Miel".
Aldy Balestra, el exintegrante del TRIO LAUREL, lo despidió así: “…ÚNICO, TALENTOSO, IRREPETIBLE… ADMIRABLE. La buena música te va a extrañar… y tus amigos… más aún”.



















