La carga iba directo hacia al centro del país y cayó en Puerto Bastiani. En la Ruta 16, a la altura del kilómetro 33,5, pararon una Chevrolet Montana gris que parecía llevar cosas de obra: herramientas y dos bloques de cemento. Nada raro… hasta que el conductor empezó a transpirar más de la cuenta.
El hombre, salteño, 45 años, terminó largando la verdad. Con orden de la Justicia Federal llevaron el vehículo a logística y ahí se destapó el paquete: rompieron el “cemento” y adentro había 95 panes de cocaína, de las buenas, de las que no se cortan con nada. Droga pura, camuflada para pasar controles y seguir viaje.
La cuenta es clara: unos 2.000 millones de pesos en cocaína que no llegaron a destino. Un golpe seco a la billetera del narco y a la ruta que usan para cruzar Chaco como si fuera un pasillo. El operativo, bautizado “Cemento Blanco”, fue el cierre de un trabajo silencioso de inteligencia del área Antinarcóticos. Caminera cuidó la zona y la cúpula policial estuvo encima de todo el procedimiento.
Ahora el detenido quedó a disposición de la Justicia Federal y la investigación sigue para saber de dónde salió y a quién iba. Esta vez, el cemento no construyó nada: se desmoronó en la ruta.



















