Modelos integrales de asistencia podrían reducir la mortalidad por cáncer de mama un 2,5% anual. En Argentina, esto equivale a más de 3.200 vidas salvadas en 20 años.
El Día Mundial contra el Cáncer se conmemora cada 4 de febrero con el objetivo de concientizar sobre esta enfermedad, compartir información y remarcar la importancia de la prevención y la detección temprana. En este marco, especialistas en oncología clínica y en políticas públicas analizaron los principales desafíos que enfrentan las personas con cáncer de mama dentro del sistema de salud.
El cáncer de mama continúa siendo el tumor más frecuente en mujeres y la principal causa de muerte por cáncer a nivel mundial. En la Argentina, se registran más de 22.000 nuevos casos y alrededor de 6.100 muertes por año, según datos del Instituto Nacional del Cáncer. Aunque se trata de una enfermedad con alto potencial de detección temprana y tratamientos eficaces, las demoras y las barreras de acceso continúan teniendo un impacto directo en los resultados clínicos.
En este sentido, especialistas coinciden en un punto central: ordenar el recorrido asistencial es clave para mejorar la calidad de atención, reducir desigualdades, tiempos y mejorar las cifras de sobrevida.
Reducir las demoras en los tiempos de atención
Uno de los puntos centrales en oncología es la demora de los tiempos de asistencia a la paciente. Las especialistas subrayaron que el tiempo que transcurre desde que se puede hacer la primera consulta, se realizan y obtienen los resultados de los estudios diagnósticos y finalmente se logra iniciar el tratamiento influye directamente en la evolución de la enfermedad.
“Estos puntos son los que modifican la sobrevida de nuestros pacientes”, remarcó la doctora Lorena Lainati, jefa de Oncología del Hospital Tornú, y subrayó que el acceso a los tratamientos debe ir acompañado de procesos que garanticen oportunidad y continuidad en la atención. “Cuando el tiempo es muy largo, tal vez esa medicación llega en un momento inoportuno y ya no vamos a tener la eficacia que buscamos”.
Plan nacional de lucha contra el cáncer
Otro de los problemas del sistema de salud es la falta de coordinación entre los distintos actores. Por estos motivos, especialistas remarcaron el valor de avanzar en políticas públicas orientadas a ordenar el recorrido asistencial con el fin de mejorar los resultados clínicos.
“Pensar en un plan nacional es pensar un marco estratégico, sostenido e integral que ordene todo el recorrido del paciente oncológico”, explicó Lainati y advirtió que, si bien actualmente existen múltiples acciones, el problema radica en que se encuentran descoordinadas.
En la misma línea, Julia Ismael, oncóloga clínica y especialista en políticas públicas, remarcó la importancia de contar con herramientas comunes que permitan articular un sistema de salud federal. “Un plan nacional de control del cáncer vendría a ser un instrumento de organización para que todos hablemos el mismo lenguaje”, señaló.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la implementación sostenida de modelos integrales de atención podría reducir la mortalidad por cáncer de mama un 2,5 % anual. En Argentina, ese impacto equivaldría a más de 3.200 vidas salvadas en un período de 20 años.
Estrategias para mejorar el acompañamiento al paciente
El uso de datos y la medición de los procesos asistenciales fueron señalados como herramientas fundamentales para mejorar la calidad de la atención y orientar la toma de decisiones en el sistema de salud.
“Lo que no se mide no se puede mejorar”, sostuvo Ismael, al destacar la necesidad de identificar cuáles son las demoras y evaluar estrategias de mejora.
También se resaltó el valor de los programas de navegación de pacientes, que acompañan a las personas a lo largo de su recorrido por el sistema de salud y facilitan el acceso oportuno a las distintas instancias de atención. “El objetivo es reducir los tiempos de acceso a las consultas y ayudar a derrumbar la inequidad”, afirmó Lainati en el podcast #MacmaConVos impulsado por el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (MACMA), que contó con el acompañamiento de la compañía biofarmacéutica AstraZeneca.
Las especialistas coincidieron en que avanzar hacia modelos de atención oncológica más coordinados, con estándares de calidad y una mirada centrada en las personas permite fortalecer la capacidad del sistema para dar respuestas más oportunas y equitativas.
Impulsar políticas públicas que ordenen el recorrido asistencial y aseguren continuidad en la atención, de modo que el diagnóstico y el tratamiento lleguen a tiempo, independientemente del lugar de residencia o del tipo de cobertura, es clave en esta enfermedad.





















