Camino a su sexta Copa del Mundo, Lionel Messi transita sus 38 años con la confianza, la motivación y la plenitud de quien parece desafiar el paso del tiempo a las puertas de los 39. Su relación con la máxima cita mundialista generó una narrativa sin igual, con decepciones, frustraciones y alegrías absolutas. Sin embargo, como todo en la vida, nunca se olvida de aquella primera vez, aquel primer contacto entre el mejor de todos los tiempos y el Mundial, en Alemania 2006.
Entre títulos con Barcelona y una actuación deslumbrante en la Sub-20
“La Pulga”, como era apodado en aquellos tiempos, llevaba pelo largo y jugaba con una guapeza nunca antes vista. Barcelona sabía que tenía un joya entre manos, lo mismo la Selección Argentina, que ya había sellado su estadía en el seleccionado por un largo tiempo.

A días de cumplir 19 años, Lionel Messi llegaba al Mundial de Alemania 2006 con un amplio prontuario futbolístico: Apenas llevaba dos temporadas asomando en el Barcelona, pero ya había participado de la conquista de las Ligas 2004/05 y 2005/06, además de integrar el plantel que levantó la Champions League de 2006 en París.
Con la camiseta argentina, su crecimiento había sido igual de vertiginoso. Un año antes había sido el gran protagonista del Mundial Sub-20 de Países Bajos 2005, donde Argentina conquistó el título con una actuación deslumbrante del rosarino. No solo fue el máximo goleador del torneo con seis tantos, sino que además recibió el Balón de Oro al mejor jugador y la Bota de Oro al máximo artillero.
Lionel Messi y el primer gol en Mundiales: Alemania 2006
El mundo todavía no lo sabía, pero aquella noche en Gelsenkirchen estaba viendo el nacimiento de una leyenda mundialista. Lionel Messi ingresó a falta de 15 minutos, con Argentina goleando 3 a 0 a Serbia y Montenegro y con la tranquilidad de un partido ya resuelto.
Su impacto fue inmediato. Después de una combinación con Juan Román Riquelme, Messi fabricó una jugada con su sello y asistió a Hernán Crespo para el cuarto tanto argentino. Más tarde, Carlos Tevez anotó el quinto y el estadio comenzó a esperar lo inevitable: el primer gol del chico de 18 años que maravillaba en Barcelona.
La recompensa llegó a dos minutos del final. Messi recibió un pase al espacio de Tevez, controló y definió con un potente derechazo para cerrar la goleada por 6 a 0. Fue su primer festejo en una Copa del Mundo, el comienzo de una colección que se ampliaría con otros 12 tantos y lo convertiría en el máximo goleador argentino en la historia de los Mundiales.
























