Boca afrontó este martes un desafío exigente en su visita a Cruzeiro en el siempre difícil estadio Mineirao, por la tercera fecha del Grupo D de la Copa Libertadores 2026, pero no pudo sumar y se trae una derrota que frena el buen momento que atraviesa en el plano local.
El conjunto argentino llegana con puntaje ideal y en una racha positiva que ilusiona a sus hinchas con avanzar rápidamente a los octavos de final. Sin embargo, la polémica expulsión de Adam Bareiro en el cierre de la primera mitad complicó la visita.
En lo que fue un segundo tiempo caliente, y con el conjunto local como protagonista, Villarreal la empujó a 7 minutos del final para anotar el único tanto de la noche.
El "Xeneize" se mantiene como líder con 6 unidades, pero ahora compartido con Cruzeiro y con la Universidad Católica de Chile a 3 unidades y con un partido menos.
La visita de Boca a Belo Horizonte terminó de la peor manera. Tras consumarse la derrota ante Cruzeiro por la Copa Libertadores el campo de juego del Estadio Mineirão se convirtió en el escenario de un final bochornoso, marcado por corridas, empujones e insultos que empañaron el cierre de la jornada continental.
Según se pudo observar con claridad en la transmisión oficial, el conflicto se desató apenas el árbitro marcó el final del encuentro. Leandro Paredes fue directamente a buscar a Matheus Pereira, lo que provocó una reacción inmediata de los futbolistas locales.
Lo que comenzó como un reclamo cara a cara derivó rápidamente en un tumulto generalizado donde los hombres de seguridad debieron intervenir para evitar que la situación pasara a mayores.
Los jugadores de Boca, fuera de control
En medio del caos, la tensión escaló cuando los jugadores de Boca divisaron los festejos de los brasileños, interpretándolos como una provocación. En ese contexto, se vio a Ayrton Costa y Marcelo Weigandt notablemente alterados.
Ambos defensores intentaron sortear los cordones de contención para enfrentarse directamente con sus pares de Cruzeiro. Hubo intercambios de gestos y gritos que obligaron al cuerpo técnico del "Xeneize" a intervenir para retirar a sus propios jugadores hacia el túnel de vestuarios.
La derrota caló hondo en el ánimo del plantel argentino, que ya venía castigado por el roce físico del partido. Los festejos de los hinchas y jugadores locales terminaron de encender la mecha de una delegación de Boca que se retiró del estadio entre protestas y un clima de absoluta frustración.
Ahora, resta esperar el informe oficial del árbitro y de la Conmebol para conocer si habrá sanciones de oficio para los futbolistas implicados en este nuevo escándalo de la Copa Libertadores, que suma un capítulo más a la histórica rivalidad entre equipos argentinos y brasileños.






















