Los repelentes de insectos son sustancias que, por su olor o naturaleza, ofrecen protección contra las picaduras de insectos. Se aplican sobre las diversas zonas expuestas del cuerpo mediante diferentes sistemas: lociones, cremas, vaporizadores, roll-on, stickgel, y toallitas impregnadas. Generalmente aseguran una protección de 4 a 8 horas después de su utilización. No matan al insecto, pero lo mantienen alejado de la zona donde se ha aplicado el repelente.























