
El presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, presentó oficialmente su renuncia al cargo durante la mañana de este martes. La drástica decisión marca el punto máximo de la crisis institucional y política desatada en el país vecino tras la caída y disolución de ueno bank.
La crisis provocada por la estrepitosa quiebra de ueno bank se intensificó en menos de 48 horas, sembrando el caos en todo el territorio paraguayo. El congelamiento masivo de depósitos forzó la sorpresiva renuncia del presidente Santiago Peña, quien quedó completamente aislado y al borde de un juicio político debido a su rol como fundador y socio comercial de la entidad colapsada.
Pánico financiero, filas interminables y fondos bloqueados
El mandato de Peña se volvió insostenible frente a un pánico generalizado que amenaza con arrastrar a toda la economía. Al momento de la intervención, ueno bank administraba los depósitos de tres millones de ciudadanos (la mitad de la población del país) y manejaba una cartera total de 2.836 millones de dólares. Gran parte de ese volumen corresponde a fondos públicos asignados por decisiones del Gobierno, incluyendo 380 millones de dólares del Instituto de Previsión Social (IPS).
La desesperación por recuperar el dinero puso al límite a todo el sistema financiero nacional:
- Se reportaron filas interminables y desabastecimiento en cajeros automáticos.
- Los miles de accesos simultáneos colapsaron las plataformas de home banking, obligando a diversas instituciones a suspender temporalmente sus operaciones por temor a un quiebre sistémico.
- La repentina falta de liquidez desató crisis personales que van desde familias sin dinero para comprar alimentos, hasta el insólito caso de Verónica Ocampos, concursante de Miss Universo, quien no pudo viajar a Tokio por tener sus fondos retenidos y debió recurrir a las redes sociales para pedir donaciones.























