
Las Cataratas del Iguazú registraron un caudal extraordinario de 8,37 millones de litros por segundo, más de cinco veces por encima de su promedio habitual. Las fuertes lluvias en la cuenca del Paraná y la posible influencia de El Niño aparecen entre las causas.
Las Cataratas del Iguazú registraron una crecida extraordinaria
Las Cataratas del Iguazú registraron a comienzos de septiembre una crecida histórica que modificó la fisonomía de los saltos y sorprendió a técnicos y guardaparques. El 2 de septiembre, el caudal alcanzó 8,37 millones de litros por segundo, más de cinco veces el promedio habitual, que ronda los 1,5 millones.
El Parque Nacional do Iguaçu calificó el fenómeno como extraordinario y mantiene un monitoreo constante ante la posibilidad de nuevos repuntes. Las fuertes lluvias registradas en la cuenca del río Paraná alimentaron distintos afluentes y elevaron el nivel del río Iguazú.
Especialistas también señalaron una posible relación con el fenómeno de El Niño. El biólogo André Franzini explicó: “Se sabe que los pronósticos indican que El Niño podría ser muy fuerte este año”.
Los registros oficiales ubicaron el pico en 8.370 metros cúbicos por segundo. Luego, el caudal descendió hasta unos 7,75 millones de litros por segundo, aunque las autoridades continúan evaluando el impacto sobre pasarelas y otras estructuras.
Qué pasa con el turismo durante la crecida
A pesar del caudal extraordinario, los complejos turísticos del lado brasileño continúan funcionando con controles de seguridad. Los miradores y senderos, entre ellos la Trilha das Cataratas, operan bajo evaluación permanente.
En Argentina, la Garganta del Diablo permanece cerrada desde el 3 de agosto, mientras que los circuitos Superior, Inferior y Macuco funcionan con restricciones puntuales.
Las empresas que ofrecen paseos acuáticos también ajustan sus operaciones según las condiciones del río. Macuco Safari mantiene sus ventas, aunque advierte que puede modificar o suspender los recorridos si el cauce presenta riesgos. Antes de cada salida, los técnicos revisan embarcaciones, muelles y sistemas de anclaje.
Las autoridades brasileñas remarcaron: “Se ha desarrollado un protocolo de seguridad para garantizar la protección de todos los visitantes y reducir el riesgo derivado del aumento del caudal del río Iguazú”.
Los equipos de emergencia realizan inspecciones diarias y pueden limitar recorridos o disponer cierres temporales. Mientras continúe la crecida, guardaparques y especialistas seguirán midiendo el caudal para definir las condiciones de acceso.























