

Último adiós a Rubén Rada: el dolor transformado en homenaje popular
Desde horas antes de la apertura fijada a las 14:00, una fila multitudinaria de uruguayos desafió el frío para agolparse sobre la avenida Libertador. Personas de todas las edades, desde niños con tamboriles de juguete hasta adultos mayores que crecieron con su música, esperaron pacientemente para ingresar al recinto reservado únicamente para las personalidades que dejan una huella imborrable en la identidad nacional.
Dentro del salón, el féretro de "El Negro" estuvo flanqueado por arreglos florales y la constante presencia de su círculo más íntimo: sus hijos Lucila, Julieta y Matías, junto a su esposa Patricia. El ambiente combinó el respeto solemne de las honras fúnebres de Estado con la calidez de un canto colectivo que brotaba espontáneamente.
Natalia Oreiro, Ricardo Mollo y León Gieco presentes en la despedida al Negro Rada
En lugar de un luto sombrío, las paredes de mármol del Salón de los Pasos Perdidos retumbaron cuando la multitud presente rompió a cantar al unísono estrofas de "Mi País" y las estrofas de "Muriendo de plena". Las muestras de afecto transformaron la despedida formal en un reflejo exacto de la obra de Rada: vitalidad, ritmo y comunidad.
La despedida trascendió fronteras y colores políticos. Al recinto se acercaron altas autoridades nacionales, como el presidente Yamandú Orsi y referentes de diversos sectores de la política, junto a importantes referentes de la cultura rioplatense como Natalia Oreiro, Ricardo Mollo, León Gieco y Dante Spinetta, quienes viajaron desde la Argentina para dar el presente.























