
A cuatro días del sismo de 7,4 de magnitud, los equipos de rescate continúan trabajando a destajo para encontrar más sobrevivientes.
En medio de la tragedia, las labores de rescate avanzan sin tregua. Hasta el momento, los organismos de socorro han logrado salvar a 354 personas de entre los escombros, mientras la angustia de las familias se concentra en los 379 ciudadanos que aún permanecen desaparecidos.
El director de la UNGRD, David Santiago Tamayo, enfatizó que la prioridad absoluta sigue siendo el despliegue de los equipos de búsqueda en estructuras colapsadas, contando con el apoyo clave de brigadas internacionales especializadas.
Aunque las autoridades reconocen que las probabilidades de hallar sobrevivientes disminuyen a medida que pasan las horas, la consigna oficial es no descansar hasta encontrar a la última persona reportada.
Reuters
El impacto sobre el hábitat y los servicios esenciales refleja la magnitud del movimiento telúrico: más de 12.000 viviendas quedaron destruidas, cerca de 72.000 resultaron averiadas y 121 edificios colapsaron por completo, dejando a miles de familias en situación de vulnerabilidad.
A esto se suma una grave parálisis edilicia y comunitaria: el sismo afectó a 240 centros de salud en momentos de máxima demanda médica, alteró la continuidad escolar de miles de niños tras dañar 2.205 colegios, e impactó severamente la movilidad y el suministro de agua con daños en más de 200 vías, decenas de puentes, cinco aeropuertos y 73 acueductos.
El Gobierno por su parte informó que solo recibirá rescatistas de cuatro países aliados al presidente: Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador, ya que para ellos son los que cumplen con los estándares internacionales necesarios
La tragedia también alcanzó a la vida rural y a los animales, con cientos de ejemplares rescatados o lesionados en las zonas de impacto.























