
Tras la vigilia, segundos después de la medianoche, la patrona de Goya salió al encuentro de su pueblo que la esperaba a las afueras de la Iglesia Catedral. La sagrada imagen fue recibida con el canto del Ave María, entre aplausos y vítores al grito de ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROSARIO!
En los primeros instantes de este 7 de octubre, los goyanos renovaron su fe inquebrantable entregando su vida en las manos de la Virgen del Rosario. Madre y patrona de nuestra identidad que nos reune en comunidad desde los orígenes de nuestro pueblo, hace más de 200 años.
Minutos antes de comenzar la vigilia, el cura párroco de la Catedral, Ariel Giménez, animó el encuentro con chamamé al estilo del padre Julián Zini, emulando la figura del cura poeta y decidor de la cultura correntina. Así, de esta manera, reafirmó el vínculo entre fe, música y patrimonio cultural.

























