Domingo, 25 de Febrero de 2018, Hora: 14:19
   
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Psicología/Sociedad: ¿Cuál es la diferencia entre psicólogo y psicoanalista?

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Todos los sábados, la Lic. en Psicología Isondú  Cobelli escribe una columna en DIARIO PRIMERA HORA dedicada a temas de psicología y sociedad. El tema de hoy: Psicología y psicoanálisis.

Clásica pregunta a la que nos sometemos los psicólogos: ¿ Cuál es la diferencia entre psicólogo y psicoanalista?, o ¿ Que es el psicoanálisis? Con el psicoanálisis nos encontramos con una práctica que podríamos llamar atípica, por las particularidades de su habilitación. No existe título universitario, académico, ni de ninguna especie, que otorgue facultades a alguien para ser psicoanalista, como tampoco existe un manual de enseñanza para la escucha del inconsciente, lo que es su terreno específico de trabajo.

Si bien es bastante cierto que la mayoría de los psicoanalistas, o de los que nos llamamos psicoanalistas, provenimos de la psicología o de la medicina, ninguna de estas dos carreras universitarias tienen nada que ver con el psicoanálisis, ni habilita a nada relacionado con la escucha psicoanalítica. Es más, técnicamente ni siquiera es necesario ser psicólogo para ser analista.  Ni siquiera a los psicólogos formados en universidades donde las carreras han sido estructuradas alrededor de la enseñanza del psicoanálisis. No hay por lo tanto ningún agregado, como doctor o licenciado, que sostenga la palabra psicoanalista, lo que no impide que estos se puedan utilizar imaginariamente y que tengan su efecto en el circuito social.

Legalmente, es claro que para ejercer el psicoanálisis es necesario un título universitario habilitante (ya sea de médico o de psicólogo). Sin embargo, no existe el “título de analista” y la formación requerida para ser considerado como tal depende de la orientación teórica que se siga y/o de la institución a la que se pertenezca. Por otra parte, además de la transmisión teórica, la formación de un analista tiene la particularidad de requerir un análisis personal y la supervisión de casos. Es claro que estos requisitos, establecidos por el propio Freud, son difícilmente regulables.
En suma, la apelación “psicoanalista”, al no depender de una carrera regulada por el Estado, puede ser utilizada por cualquier persona, con formación adecuada o sin ella. El ejercicio clínico del psicoanálisis,  al constituir una forma de psicoterapia (es decir, una cura por medios verbales), está restringido a los poseedores de un título habilitante. Dentro de la psicología, el psicoanálisis es una de las orientaciones posibles que pueden seguirse. Otras de las psicoterapias más conocidas son Cognitiva- Conductual, la Gestáltica,  la Sistémica, entre otras.
¿En qué se diferencia el psicoanálisis con el resto de las psicoterapias?  En lo que pone el acento cada una. Aunque un mismo paciente vaya y relate lo mismo a diferentes psicólogos, no va a escuchar lo mismo cada uno de ellos. Ni siquiera dos psicoanalistas van a escuchar lo mismo, porque la particularidad del psicoanálisis es la escucha del inconsciente. Actos fallidos, sueños y chistes son materiales clásicos a los que atendemos los analistas porque son vías de acceso al inconsciente de nuestros pacientes.
La corriente que más difusión tiene en la Argentina es el psicoanálisis. Fue inventado por Sigmund Freud y popularizado por el famoso diván que permite el “libre discurrir” del relato del paciente, más conocido como asociación libre. Y aunque actualmente hay muchos psicoanalistas que no utilizan el diván con sus pacientes, éste ha quedado como un ícono. El psicoanálisis con diván o sin diván procura una “cura” -o mejor dicho un alivio- a través de la escucha atenta del psicoanalista que permite ir en busca de aquello singular y único de cada paciente.
Al hablar de psicoanálisis, no se puede dejar de mencionar a Jacques Lacan, que mucha gente nombra pero pocos saben quién es.  De hecho, es cada vez más habitual la pregunta: “¿Sos lacaniano?”.  Lacan fue un médico psicoanalista francés que vivió hasta hace 25 años y cuyas “enseñanzas” marcaron un antes y un después en la manera en que se piensa el psicoanálisis, especialmente en la Argentina y Francia.
De hecho, la mayoría de los psicoanalistas en la actualidad están muy influenciados por el pensamiento de este importante teórico. La labor de Lacan se centró en continuar cosas que quedaron inconclusas u oscuras en la obra de Freud y que permitieron reelaborar y avanzar en la teoría, como por ejemplo, al plantear que el psicoanálisis es posible en la psicosis (Freud había mostrado sus reservas frente a esto).
Entonces, el título habilitante es una condición necesaria pero no suficiente para ser psicoanalista ya que la formación que aportan las carreras de psicología (y más aún las de medicina) es a todas luces insuficiente para el ejercicio del psicoanálisis. Por más que ese título se complemente con formación analítica de posgrado (tanto universitaria como no universitaria), restan aún los requisitos freudianos de que el analista se analice (los analistas tenemos nuestro propio análisis) y de la supervisión de casos (supervisamos nuestros casos con otro analista). Esto es característico y diferencial con respecto a otras corrientes y hace del ser analistas una tarea exigente pero sumamente apasionante.

Lic. Isondú Cobelli.
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